Ofertas públicas de acciones en etapas tempranas de desarrollo (early stage IPOs): impacto del Startup Stock Exchange SSX en el ecosistema emprendedor

Hasta hace muy pocos años, realizar una oferta pública de acciones era posible sólo para empresas bastante grandes, en etapas avanzadas de desarrollo y en negocios y mercados maduros. La revolución de las tecnologías de la información, sobre todo el advenimiento de Internet, produjo empresas altamente productivas e innovadoras, que se atrevieron a ir a mercados de capitales muy exigentes aún siendo bastante pequeñas y con negocios y mercados relativamente inmaduros. Tal fue el caso de alguna de las empresas de Internet más exitosas como, en América Latina, Mercadolibre.com identificada como MELI en Nasdaq.

En este momento hay en todo el mundo una explosión de innovación gracias a una multitud de empresas muy pequeñas, que en poco tiempo producen cambios radicales en mercados tradicionales o crean nuevos mercados locales, regionales o globales. Esta dinámica intensa de creación de empresas innovadoras ha producido una enorme demanda de capital emprendedor (venture capital). Sin embargo, la oferta de capital emprendedor en América Latina, y en la mayor parte del mundo, está muy dispersa y suele utilizar procedimientos engorrosos y costosos, en términos de tiempo y dinero para los emprendedores. Con frecuencia, además, es gestionada por personas con poca empatía por el proceso de creación de nuevos negocios y menos comprensión de los procesos de innovación.

Sólo en algunas regiones del mundo, como en Silicon Valley, hay mecanismos que facilitan el encuentro de la demanda y la oferta de capital emprendedor. En América Latina, y en la mayor parte del mundo, las pequeñas empresas, aún las más promisorias, innovadoras y mejor manejadas, encuentran con dificultad inversionistas, bien sean institucionales o individuales, dispuestos a colocar dinero en las etapas tempranas de su desarrollo. Esto produce una gran frustración en los emprendedores y demora la puesta en marcha de iniciativas, algunas sumamente disruptivas, en nuestra región.

Aún en los casos, como en Colombia, donde se ha facilitado institucionalmente el encuentro de la oferta y la demanda de capital emprendedor, no se materializan muchas inversiones. Esto se debe en buena medida, como lo señala Alex Torrenegra, a la escasez o total ausencia de mecanismos de salida.

Para superar ese cuello de botella, Torrenegra propone estimular el crecimiento orgánico de las iniciativas emprendedoras, bootstrapping en inglés, basado en una intensa dedicación a entender y servir al mercado, lo antes posible, en vez de perder tiempo convenciendo inversionistas que no se deciden por temor a la ausencia de estrategias de salida. Por otra parte, y para hacer más atractiva la inversión de capital emprendedor, Torrenegra promueve el uso de financiamiento basado en regalías, en vez de inversión patrimonial, que proporciona al inversionista retornos en un tiempo menor a la forma usual de remunerar el capital mediante utilidades o estrategias de salida que podrían posponerse indefinidamente.

El desencuentro entre la oferta y la demanda de capital emprendedor comienza a resolverse mediante iniciativas de diverso tipo en los mercados de capitales globales que reaccionan promoviendo mecanismos que atiendan la enorme y creciente demanda de financiamiento de iniciativas emprendedoras en etapas tempranas de desarrollo.

Por ejemplo, en nuestra región y desde hace ya varios años, la Bolsa Nacional de Valores de Costa Rica ofrece, a compañías en etapas tempranas de desarrollo, la posibilidad de hacer ofertas privadas de acciones a través del Mercado Alternativo Para Acciones (MAPA). Esto facilita el encuentro entre oferta y demanda de capital emprendedor, incrementa la liquidez de las acciones en manos de los inversionistas y crea un mecanismo de salida. Los Patrocinadores de MAPA facilitamos ese proceso.

Por otra parte, hace apenas un año apareció la Startup Stock Exchange (SSX) en la Dutch and Caribbean Securities Exchange. En mi experiencia, como miembro de su Consejo de Asesores Internacionales, SSX introduce algunas innovaciones que esperamos tengan un impacto importante en el ecosistema emprendedor global, particularmente en América Latina.

SSX nace con una cultura emprendedora gracias a sus fundadores que toman esta iniciativa con el objeto de resolver las frustraciones ya descritas, vividas en carne propia, en los procesos de búsqueda de capital.

SSX contribuye a la evolución del financiamiento colectivo, bien conocido ya y popularizado por su nombre en inglés: crowdfunding, Mediante la creación de una comunidad global en línea de emprendedores e inversionistas, dispuestos a asumir y a manejar de la mejor manera posible los riesgos asociados al financiamiento de la expansión de empresas innovadoras en etapas tempranas de desarrollo, aparece un nuevo mecanismo para generar liquidez y proveer mecanismos de salida para los inversionistas.

Desde el punto de vista del emprendedor, que conozco bien a través de dos empresas a quienes invité directamente a listarse en SSX: Comparamejor y Engeenuity, el proceso de IPO es sencillo y con costos muy accesibles que se incurren progresivamente de acuerdo a ciertos hitos que llevan de la mano al emprendedor en un proceso de aprendizaje enriquecedor. La presencia en SSX añade elementos de visibilidad pública que es importante tomar en cuenta y que para algunos emprendimientos pueden ser muy deseables.

Desde el punto de vista del inversionista, SSX ofrece la oportunidad de participar como accionista en empresas innovadoras, en un ambiente regulado bajo estándares internacionales, que provee liquidez a su inversión y le permite hacer un seguimiento detallado a las empresas de su portafolio.

Desde el punto de vista del ecosistema emprendedor, y de las políticas públicas al cual por razones de la crisis política y económica de mi país soy muy sensible, el financiamiento colectivo complementa a los subsidios de los gobiernos y de los bancos internacionales de desarrollo.

En el Ecosistema Nacional de Emprendimiento EneVenezuela, hemos propiciado el desarrollo de políticas públicas de origen ciudadano. Es decir al desarrollo de metas colectivas que son aceptadas por la sociedad a partir de iniciativas privadas, generalmente lideradas por emprendedores de alto impacto. En nuestro país es notorio, por ejemplo, el caso del sistema de orquestas juveniles, creadas por un notable emprendedor social llamado José Antonio Abreu. Ningún organismo estatal, ningún plan de la nación, estableció que Venezuela sería una potencia mundial en el ámbito de la música. A partir de un diseño bien concebido y de un liderazgo acertado, que naturalmente recibió progresivamente apoyo de todos los sectores de nuestra sociedad, los venezolanos creamos una infraestructura accesible a todos nuestros niños y que sistemáticamente permite a los más talentosos y comprometidos llegar a los mayores estándares musicales del planeta.

Pienso que SSX puede convertirse, quizás mediante una red de iniciativas similares en nuestra región, en un complemento excelente a los subsidios manejados por gobiernos o bancos nacionales o internacionales de desarrollo que no siempre tienen la lucidez del mercado para seleccionar donde colocan sus recursos. Cabe enfatizar que parte importante de la cultura de SSX es responder a las necesidades del mercado global de innovación y emprendimiento. Toda iniciativa en SSX tiene sentido, y recibirá la inversión adecuada si miles de personas están dispuestas a arriesgar pequeñas cantidades de dinero para sumar el 100% de los montos requeridos, en cada caso, por los emprendedores.

En mi opinión, este mecanismo colectivo de asignación de recursos a iniciativas innovadoras, bajo normas internacionales de supervisión y regulación de mercados de capitales, democratiza enormemente las oportunidades de los emprendedores para acceder al capital y para poner a prueba muy pronto sus productos y servicios, no sólo ante el mercado particular de su empresa, sino ante los llamados mercados predictivos (prediction markets) estudiados en extenso por ejemplo en el MIT.

En vez de depender del buen tino de un comité de inversión, las ideas del emprendedor se confrontan ante la sabiduría colectiva que esperamos seleccione los mejores proyectos mediante pequeñas compras de acciones. De esa manera los pequeños inversionistas disminuyen su riesgo y, al mismo tiempo, afinan su análisis –nadie quiere perder dinero sistemáticamente–  para seleccionar los mejores proyectos. El comportamiento de las acciones en SSX, en la medida que el número de inversionistas llegue a tamaños suficientes, será un buen predictor de innovaciones de muy diverso tipo que auguren alta rentabilidad para sus accionistas.

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Acerca de Lorenzo Lara Carrero

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